El ser y el renacer
“Si no sabes adónde vas,
cualquier camino te llevará”
(El Corán)
“Si no sabes adónde vas,
cualquier camino te llevará”
(El Corán)
Con el paso de los años, viéndome hacia atrás, cuando uno es joven, tal vez años más antes, llegas a la conclusión que ya dominas todo lo que necesitas para vivir.
Tienes la ilusión de la seguridad, vives con euforia entendiendo, consciente, con la tranquilidad que en cada caso:
- Estas al tanto de lo que haces
- Por qué lo haces
- y a dónde vas
Pero el camino sigue, el tiempo pasa, y; llegas con esa seguridad a perderte, a equivocarte, hacerte daño, a no avanzar a puerto seguro. No sabes donde se fue esa seguridad.
No sabes donde estas, no te sientes seguro de ti mismo, de tu existencia y por qué estas vivo.
La alegría de la seguridad se desvaneció. La situación se torna desesperada.
Creo que la mayoría de los jóvenes se quejan de que le hablaron de la felicidad pero que jamás les hablaron del dolor, del fracaso.
Pasado un intervalo tiempo llega un momento; creo que a todos les llega ese momento, que no tiene una fecha o edad determinada, puede ser a los 32 años, a los 25 años, a mi me llego a los 54 años.
Después de haber jugado con el fuego, con la seguridad de no quemarte, que sabías lo que hacías, y es cierto no lo puedo negar, que algunas veces me queme, pero si sabía que estaba pisando terreno prohibido, que estaba teniendo amistades no muy buenas.
Pero la curiosidad era más fuerte, quería saber cómo seres humanos pueden llegar tan lejos en hacerse daño mutuamente, algunos de una forma tan sistemática, baje a lo más profundo de lo social, pase a convivir con ellos.
Pero con ese morbo de que conocía la diferencia entre ellos y yo, me pude perder entre ellos, era como jugar ese juego de Eric Berne “Mira mama sin manos”.
Cuando montaba la bicicleta ya pasé de dominar a hacer lujos y podía recorrer grandes trechos, que digo, muchos kilómetros y tomar curvas peligrosas, sin manos. Algunos corrían después que tomaba la curva a ver si me había caído, pero con esa seguridad jamás me caí.
Llego la necesidad de regresar; volví ascender como Dante de los infiernos. Pero también luego me di cuenta de que cambié, que no era el mismo que bajo, y al subir no encontré el camino a seguir…
Se que mi coeficiente intelectual es de 180 pero eso no ayuda, no ayuda ser inteligente cuando esa misma inteligencia te dice:
- “Solo lo que asegura resultados es la constancia”
- “La mayoría de los seres demasiado inteligentes
solo saben de su miseria y la de los demás”
Ya sin rumbo sabes lo dual que todo es, lo fácil que puedes tener algo como lo difícil que puede ser tener la misma cosa
- Y ¿ahora qué?
Uno sigue por inercia haciendo lo que todo el mundo hace, trabajar para vivir. En mi caso era vivir para trabajar, preferiría no tener espacios vacíos, me daba miedo tener un despropósito, comencé a ser paranoico.
Pero la suerte, digo suerte, pero no creo en ella, no creo en la suerte sino en la causalidad de las cosas.
Pero me gusta utilizar:
- ” La suerte”
Conocí a una persona, quería conocer a una persona. Hice mi pedido a mis colegas del momento, cada vez que nos íbamos de copas; que ya estaba cansado de jugadoras y quería alguien de su casa:
- Alguien con quien poder conversar
Realmente después de la ultima decepción cualquier cosa seguro iba ser mejor, cuando la conocí, realmente sabía dentro de mi que podía conseguir algo mejor.
Me dije:
- la suerte está echada,
Los dados se han tirado y tienes que jugar con las cartas que te han dado, uno ya no es capaz de escoger las cartas o pedir que te las cambien
Han pasado muchos años de vivir juntos hasta hoy que comienzo a dejar de hacerme daño, para poder querer a la persona que tengo a mi lado
Quererla sencillamente, pero estar seguro de que, aunque el amor raras veces es correspondido, esta vez querer es de un solo lado y algunas veces las cuales me hacen tan feliz es cuando puedo ver en ella una sonrisa.
Somos tan diferentes además que le llevo 20 años. Ya no hago ni me hago daño y “la suerte” de haber aprendido a convivir. Saco provecho de esta relación lo necesario para poder seguir.
Ustedes dirán que con poco me conformo, pero llego el milagro de la vida, jamás en mi vida me imagine siendo Padre.
El hecho de tener a mi hijo recién nacido en mis brazos no se puede pagar con todo el oro del mundo.
He vivido muchas vidas, por lo mismo he muerto unas cuantas veces, tengo el carácter y tranquilidad para poder lidiar con ese ser llamado “mujer” y haber podido cortar el cordón umbilical que aun mantenía con mis padres.
Esto es el ser, el renacer, saber que mañana tengo más motivos que hoy para seguir viviendo, que nuevamente tengo un propósito por el cual luchar, por el cual entiendo, por qué los seres humanos continúan vivos en este mar de lágrimas.
Comprender que tenemos que luchar por un futuro mejor para nosotros y para los que vienen, que toda esa fuerza de carácter, esa fuerza que tensa la cadena de acero más fuerte, que sabemos podemos levantar, nos animemos a alzar y gritar que vamos a cambiar y luchar por un mundo mejor.