La Gente se Admira “Dios no proveerá”

La gente se asombra, se admira, se pasma por las inundaciones que está teniendo su pueblo, su comarca, su país. Comentarios por la tv :

 “En lo que llevo de vida, nunca he visto el rio tan crecido, nunca he visto llover tanto”.

Las Noticias

  • En la india inundaciones por el monzón.
  • En Perú la costa norte se llena de agua.
  • En Italia Venecia se ahoga.
  • Hay, inundaciones generalizadas ¿por cuánto tiempo?

La gente no se admira

Del confort que tiene, se levanta y la nevera llena de quesos, cerveza, vino, fruta; se ducha con agua caliente, enciende la tv y ve las noticias, se va a trabajar en coche, no se admira de la comodidad y confort que ha logrado la civilización.

El llamado progreso, que quiere producir más, aumentar agricultura intensiva, aumentar la producción de petróleo, medicamentos, hará más rico al país, cualquiera que sea el país; la receta es esa, producir más.
Esta afirmación a muchos les parece correcta.

¿Pero no te admiras de tu comportamiento?

Sales para trabajar en tu coche que solo va una persona, y eres consciente que tu coche contamina; usas agua no solo para bañarte asearte, sino que tu cocina y baño es un vertedero, por ahí va desde aceite de cocina, pinturas, esmaltes de uñas, etc. Las noticias están cada vez orientadas a promocionar a las minorías, esta de moda, se ve guay, cool. Tomas pastillas para el colesterol, para bajar la tensión, y; para que no quiebren las farmacéuticas. ¿No te admiras de tu comportamiento?

Somos actores, somos manada, pero ¿no vemos que el teatro se está cayendo?

En la biblia se repite una frase que hemos integrado en nuestra genética: “Dios proveerá”.

La frase «Dios proveerá» es una expresión de fe y confianza en que Dios suplirá las necesidades de una persona, incluso en circunstancias difíciles o inciertas. Es una idea presente en muchas tradiciones religiosas, especialmente en el cristianismo y el judaísmo.,

Esta expresión puede entenderse de varias maneras:

  • Un agricultor que confía en la lluvia
    Un agricultor planta sus semillas y hace lo posible por cuidar su campo, pero la lluvia no llega. En lugar de desesperarse, mantiene la fe y dice: «Dios proveerá», confiando en que, en el momento adecuado, la lluvia llegará y su cosecha prosperará.

  • Una familia con dificultades económicas
    Una familia enfrenta problemas financieros y no sabe cómo pagará el alquiler del próximo mes. En lugar de rendirse, sigue trabajando y confiando en que Dios proveerá. Quizás una oportunidad de trabajo inesperada, la ayuda de un amigo o un cambio en la economía les brinde la solución.

  • Un estudiante con incertidumbre sobre su futuro
    Un joven que quiere estudiar en la universidad, pero no tiene recursos, puede angustiarse o decir: «Dios proveerá». A medida que avanza, se abren puertas: una beca, un trabajo a medio tiempo o un benefactor que lo apoya.

¿Por qué pensamos que es cierto?

Dios proveerá, es porque éramos menos, mucho menos seres humanos en la tierra, la naturaleza tenia tiempo para recuperarse, y a pesar de los desaciertos humanos la naturaleza se recuperaba, el suelo volvía a producir, el agua se limpiaba y podíamos seguir siendo actores de la manada

Admírate:

Que ya no se va a cumplir la frase “Dios proveerá”, porque el teatro de los actores se está cayendo en pedazos, por usar su baño y su cocina mal, como un vertedero que alguien lo limpiará, salir a trabajar en coche solo una persona a contaminar, producir de forma intensiva, lo que sea armas, medicina, alimentos, quesos, vinos, el teatro se esta cayendo y dios no va a proveer

El ser humano ha llevado el mundo a un punto de deterioro tal que la idea de una provisión divina ya no es viable. No porque Dios haya cambiado, sino porque nosotros hemos convertido el escenario —el teatro— en un lugar insostenible. 

Si la tierra era un banquete donde Dios proveía, lo hemos saqueado sin pensar en el mañana. Hemos explotado la naturaleza, contaminado el agua y el aire, y destruido los equilibrios que permitían la vida en armonía. Hemos usado el «baño» del mundo sin limpiarlo, la «cocina» sin respetar sus ingredientes. Hemos abusado del regalo en lugar de administrarlo con sabiduría. 

Y ahora, cuando el teatro se derrumba, cuando los incendios, las sequías, el cambio climático y la desigualdad nos golpean, algunos siguen esperando que Dios vuelva a poner la mesa como si nada hubiera pasado. Pero ¿y si esta vez la provisión ya no llega? ¿Y si la lección es que Dios proveía a quienes cuidaban lo que se les daba, no a quienes lo destruyen? 

Ser prevenido es de sabios, aún estamos a tiempo

Es un golpe duro a la comodidad de la fe ciega. Tal vez ahora la única frase válida sea: «Dios ya proveyó, y lo desperdiciamos».

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